Terapia Electroconvulsiva
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Una veintena de pacientes con depresión severa grave se someten a la técnica
domingo 6 de septiembre de 2009
El doctor Rafael Mora, coordinador del programa, destacó la efectividad de la técnica, que en el Consorcio se realiza desde hace dos años y está indicada en
los casos de depresión mayor grave con síntomas catatónicos o psicóticos que ponen en peligro la vida del paciente.
Y es que las personas que sufren esta enfermedad se abandonan en un grado extremo: dejan de comer, de hablar, no realizan ninguna actividad, permanecen en la cama y muestran una expresión de angustia y sufrimiento.
“Todo ello –explicó el doctor Mora- les puede llevar a padecer desnutrición, deshidratación, úlceras o trombosis provocadas por la inmovilización, así como una mayor propensión a sufrir neumonías por aspiración”.
Llegar a este estado catatónico es, en algunos casos, un proceso muy rápido y obedece a alteraciones en el equilibrio de diversos neurotransmisores del cerebro.
Ante estas situaciones, la técnica resulta más efectiva que la medicación y consiste en la aplicación de pequeñas corrientes eléctricas a nivel craneal que provocan una convulsión cerebral controlada que tiene una repercusión rápida en la mejora de los síntomas del paciente, puesto que se consigue reorganizar la actividad eléctrica y química del cerebro.
Las sesiones aplicadas van entre las 6 y las 12, indicó el especialista, quien agregó que a partir de la segunda o tercera sesión el paciente ya experimenta un cambio, pues empieza a comer, hablar y caminar.
Para llevar a cabo la terapia se sigue un exhaustivo protocolo que incluye un estudio preoperatorio y una prueba de neuroimagen. Además, la técnica se realiza en el quirófano bajo los efectos de anestesia general y relajantes musculares que evitan así que la actividad convulsiva afecte al organismo.
Los efectos secundarios consisten en un ligero dolor de cabeza en algunos pacientes, así como la sensación de embotamiento durante unas horas.
Se trata –según explica el especialista- de una técnica muy segura y son los propios pacientes quienes, tras sufrir una recaída, demandan el tratamiento debido a la mejoría que experimentan.
Las contraindicaciones de la técnica son escasas a pesar de que los ciudadanos tengan un concepto negativo como consecuencia de la imagen que tenemos de las películas, en las que se utilizaba como un castigo. Sin embargo, se trata de una terapia que tiene sus orígenes a finales de la década de los años treinta en Italia y que se sigue utilizando por los especialistas en psiquiatría porque se ha demostrado
su efectividad.





