PSICO-ONCOLOGÍA
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La ayuda emocional favorece la evolución de los pacientes
viernes 26 de septiembre de 2008
El diagnóstico de cáncer es uno de los acontecimientos más estresantes que puede vivir un ser humano y que afecta no sólo a quien lo padece, sino también a su entorno. Su inesperada llegada, la inevitable alteración del curso de nuestra vida, la cara hostil de los recursos terapéuticos con los que contamos dados sus efectos secundarios indeseables, la sensación de pérdida de control … son la base del estrés que una persona experimenta cuando le diagnostican un cáncer. Por ello, resulta prioritario que el paciente logre una buena adaptación psicológica a la enfermedad con el fin de aminorar los problemas que aparecen a nivel psico-social, tanto en el momento del diagnóstico, durante el tratamiento, en la fase libre de enfermedad como en las fases avanzadas de la enfermedad. La figura del psico-oncólogo es fundamental para paliar estos síntomas que, sin duda, repercuten de forma negativa en la evolución del paciente. La Unidad de Psico-Oncología del Consorcio ofrece a los pacientes y sus familiares la posibilidad de acceder a una atención que le proporcione las herramientas emocionales idóneas para manejar, de la mejor manera posible, esta etapa de su vida. Los pacientes reaccionan positivamente y toleran mejor las terapias farmacológicas cuando reciben este apoyo emocional, explica Pilar Peris, psico-oncóloga del Consorcio. La especialista brinda apoyo e información tras el impacto emocional que ocasiona el resultado de las puebas que confirman la presencia de un cáncer. Promueve habilidades de afrontamiento, control de síntomas psíquicos y físicos, adhesión terapéutica, apoyo emocional a los pacientes y sus familias, en definitiva aquellas áreas que fomenten la calidad de vida del paciente y sus allegados y que faciliten las labores asistenciales del equipo sanitario. También atiende a las personas que se someten a estudios genéticos ante la posibilidad de que puedan desarrollar una neoplasia hereditaria. En estas situaciones, los expertos aplican el “Counselling”, una terapia que persigue que se establezca una comunicación eficaz para que la persona utilice sus propios recursos para afrontar su situación y adaptarse a la enfermedad. “Recomendamos a los pacientes que exterioricen sus emociones, que no se cierren, que muestren su ira, rabia o tristeza”, manifiesta la especialista. Asimismo, desde la Unidad se aplican terapias cognitivo-conductuales encaminadas a sustituir los pensamientos negativos por otros más adaptativos para que vivan con serenidad la enfermedad. El soporte psicológico se extiende al familiar y a los propios profesionales para evitar un desgaste físico, emocional o la sensación de fracaso. “En ocasiones es el familiar quien peor acepta la situación. En estos casos tratamos de evitar que el cuidador claudique”, precisa la especialista.





