El Servicio de Rehabilitación del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón es pionero en la implantación de un programa de valoración y tratamiento de la fibromialgia, un importante problema sanitario que afecta al 2 por ciento de la población de más de 16 años y cuya prevalencia va en aumento.
La fibromialgia es una enfermedad crónica que ocasiona a quien la padece dolor en múltiples localizaciones del cuerpo, así como un cansancio generalizado, ansiedad y sensación de debilidad, explica el jefe del Servicio de Rehabilitación, Gonzalo Montesinos, quien añade que un 90 por ciento de los pacientes son mujeres.
Un 35 por ciento de los pacientes atendidos en el Consorcio Hospitalario Provincial ha visitado al menos cuatro médicos diferentes antes de ser diagnosticados correctamente.
En el momento del diagnóstico más de la mitad ya han sido tratados previamente con diferentes combinaciones de medicamentos como analgésicos, antiinflamatorios, miorrelajantes, ansiolíticos y antidepresivos sin haber experimentado mejoría.
El tiempo medio de evolución en el momento del diagnóstico es de 11 años y en el 80 por ciento de los casos, los pacientes han requerido una baja temporal con una duración media de nueve meses.
El tratamiento de la enfermedad incluye medidas farmacológicas y no farmacológicas y se aconseja el uso simultáneo de varias de ellas, lo que produce mejorías en la intensidad de los síntomas.
No obstante, “actualmente sólo está probado científicamente la utilidad de la educación del paciente para lograr un cambio de la actitud del enfermo ante el dolor y tratar de modificar los hábitos y su conducta”, explica el doctor Montesinos.
El programa impulsado por el Consorcio Hospitalario Provincial no sólo persigue el alivio del dolor, sino la mejoría del estado funcional y psicológico-social del paciente, así como su reincorporación a la vida laboral.
El plan, por tanto, incluye cuatro variantes: médica, informativa, fisioterápica y psicológica.
El programa, que tiene una duración de un mes, contempla visitas clínicas individuales realizadas por el equipo médico del Servicio de Rehabilitación cuyos objetivos son el diagnóstico y tratamiento farmacológico específico, así como la clarificación de mecanismos de producción de los síntomas para establecer estrategias con vistas a actividades concretas y laborales.
Asimismo, un médico del equipo y un psicólogo clínico se encargan de impartir sesiones teóricas para informar a los pacientes sobre la enfermedad, cuidados y mecanismos de protección de la espalda y manejo frente al dolor y estrés.
Los fisioterapeutas, por su parte, dirigen sesiones prácticas en las que los pacientes aprenden un programa de entrenamiento físico mediante ejercicios aeróbicos y de relajación tanto en gimnasio como sumergidos en la piscina de agua caliente.
Las sesiones teóricas y prácticas se realizan de forma conjunta, ya que las terapias de grupo ayudan al paciente a mirar con más objetividad su problema.
Con el tratamiento que realizan los pacientes experimentan una mejoría y, sobre todo, aprenden a convivir con el dolor, entienden su problema y saben cómo abordarlo, lo que les reporta una mayor tranquilidad y satisfacción.
En este sentido, la asociación de quienes padecen la enfermedad es, para los expertos, un estímulo muy importante, ya que los pacientes comparten su problema y dejan de sentirse incomprendidos.