Hospital Provincial de Castellón

Aniversario

  • Las hermanas de la Consolación celebran sus 150 años en el Hospital

    jueves 12 de noviembre de 2009

     
    Las hermanas de Nuestra Señora de la Consolación celebran a partir de hoy y hasta el próximo sábado los 150 años de su presencia en el Hospital Provincial de Castellón, donde llegaron en 1859 para hacerse cargo de la administración del centro y asumieron el cuidado de los enfermos.
    Para la actual superiora de la comunidad en el hospital, Inmaculada Aguilella, han transcurrido “muchas horas dedicadas al trabajo callado y rutinario que requiere el trato con los pacientes y sus familiares”.
    La hermana también ha destacado con motivo de estos 150 años la “infinidad de vivencias cotidianas enriquecidas por la posibilidad de compartir cercanía, dolores y gozos con el personal del Hospital”.
    Actualmente son diez las hermanas que forman parte de la comunidad religiosa del hospital. La mayoría de ellas son enfermeras y auxiliares de clínica y realizan sus tareas en el laboratorio, la sala de salud mental de pacientes crónicos, medicina interna y consultas externas. Asimismo, otra de las hermanas es la responsable del voluntariado, del que forman parte más de cien personas.
    Para conmemorar este aniversario, las hermanas han programado una serie de actos que incluyen una oración de acción de gracias que tendrá lugar en la capilla del hospital hoy a partir de las 19:30 horas.
    Para mañana, está prevista una conferencia en la capilla a las 19:30 horas en la que se resumirán estos 150 años de la congregación en el hospital a la que proseguirá un concierto a cargo de la coral Juan Ramón Herrero.
    La celebración finalizará el sábado con una eucaristía a las 19 horas presidida por el obispo de la Diócesis de Segorbe-Castellón, Casimiro López.
    Las religiosas en el Hospital
    En agosto de 1859, la religiosa María Rosa Molas fundó la primera comunidad de Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación fuera de Tortosa, donde estaba establecida la orden. Así, con el objetivo de dignificar y mejorar la asistencia a los pacientes del aún Hospital de Trullols, que un año más tarde pasó a ser el Hospital Provincial, se desplazaron a Castellón las  hermanas Teresa Secall, Josefa Solá, Carmen Oriol, Vicente Aviñó, Rosario Rosell, María Cinta Buera y Concepción Cancio.
    A 4.000 reales vellón ascendieron las obras, muebles y ropas que las hermanas precisaban para instalarse en el centro hospitalario, ubicado entonces donde actualmente se encuentra la Diputación Provincial.
    En aquel entonces, las monjas se hicieron cargo de las tareas encomendadas por el Ayuntamiento en 1853 según un acuerdo municipal que establecía la llegada de seis hermanas de la Caridad para el servicio y mayor consuelo de los enfermos.
    El contrato establecido entre las hermanas y las autoridades recogía como obligaciones de las monjas “la asistencia completa en el departamento de mujeres con la excepción de aquellas que estuviesen embarazadas o padeciesen enfermedades secretas o venéreas”, así como “la asistencia en el departamento de hombres, excepto aquellos remedios que se opongan a la decencia”.
    Las monjas asumieron, además, la administración del centro hospitalario a petición de las autoridades locales.
    Desde entonces, las hermanas han vivido un sinfín de vicisitudes: se trasladaron al nuevo hospital situado en su actual emplazamiento y pasaron un difícil periodo durante la Guerra Civil en el que vieron obligadas a abandonar el centro sanitario, al que regresaron el 16 de junio de 1938.
    Los testimonios de elogio a la labor de las religiosas es constante por parte de destacadas personalidades, según queda reflejado en el libro “Historia de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación"  escrito por María Esperanza Casaus.
    Para el antropólogo Henri Bouché, “no cabe duda de que fue la madre María Rosa Molas la impulsora de la gestión y servicio encomendados en el hospital. Su buen hacer, su recia personalidad, la prudencia y la humildad, su amor al prójimo fueron el ejemplo y el timón que orienta a las hermanas”.